domingo, 23 de agosto de 2009


Parece que nada ha pasado, parece que no fui yo, parece que no seré libre.

 

            Orquídea, por favor, mira mi vida externa. Alguien se ha dado oportunidad de parecer cursi y como de costumbre  recordar, recordar, recordar y mirar al cielo hacia los zeppelines de plomo.

Y en el lienzo celeste, al cual le das vida con tus ojos, he visto las formas, he visto los zeppelines de plomo fundiéndose y entrelazándose liberando destellos de color azul, relámpagos dorados y olas color carmín. Los zeppelines desatando holocaustos, el atardecer liberando formas y lanzándolas a un universo que no las comprende. Aquí a mi lado, no hay quien entienda. Y en todas las direcciones se extiende un mar de tinieblas perforado por una luz que solo opaca más la visión. A la izquierda pude ver al hombre-espectro y sus lúgubres ojeras hambrientas. También pude verte orquídea, no estabas precisamente a mi lado pero se que te veía al mirar mas  allá de ese mar de tinieblas. Me fascinas tú, me fascina ese lienzo celeste que tus ojos han iluminado; y puedo dedicarme a perderme del mundo al lado del hombre-espectro de ojeras hambrientas y los zeppelines de plomo. Pero mientras tanto los ojos de la nada, siguen en ciertos aspectos, dominado.

Sonidos púrpuras, ojos de la nada, la fea palabra N, orquídea la de los ojos de atardecer, zeppelines de plomo, el mundo gris y roto… el Señor Crowley quiere ver que es verdadero, Don Pesadilla quiere ver que es lo importante y los otros Señores correspondientes a los primeros días solo se preocupan de lo que les atañe. Todo va formando una realidad, una realidad va formando criterios, unos criterios forman un juicio y aquí en único en juicio eres tú.

No hay comentarios: