Parece que nada ha pasado, parece que no fui yo, parece que no
seré libre.
Orquídea, por
favor, mira mi vida externa. Alguien se ha dado oportunidad de parecer cursi y
como de costumbre recordar, recordar,
recordar y mirar al cielo hacia los zeppelines de plomo.
Y en el lienzo celeste, al cual le das vida con tus ojos, he
visto las formas, he visto los zeppelines de plomo fundiéndose y entrelazándose
liberando destellos de color azul, relámpagos dorados y olas color carmín. Los
zeppelines desatando holocaustos, el atardecer liberando formas y lanzándolas a
un universo que no las comprende. Aquí a mi lado, no hay quien entienda. Y en
todas las direcciones se extiende un mar de tinieblas perforado por una luz que
solo opaca más la visión. A la izquierda pude ver al hombre-espectro y sus
lúgubres ojeras hambrientas. También pude verte orquídea, no estabas
precisamente a mi lado pero se que te veía al mirar mas allá de ese mar de tinieblas. Me fascinas tú,
me fascina ese lienzo celeste que tus ojos han iluminado; y puedo dedicarme a
perderme del mundo al lado del hombre-espectro de ojeras hambrientas y los
zeppelines de plomo. Pero mientras tanto los ojos de la nada, siguen en ciertos
aspectos, dominado.
Sonidos púrpuras, ojos de la nada, la fea palabra N, orquídea la
de los ojos de atardecer, zeppelines de plomo, el mundo gris y roto… el Señor Crowley
quiere ver que es verdadero, Don Pesadilla quiere ver que es lo importante y
los otros Señores correspondientes a los primeros días solo se preocupan de lo
que les atañe. Todo va formando una realidad, una realidad va formando
criterios, unos criterios forman un juicio y aquí en único en juicio eres tú.

No hay comentarios:
Publicar un comentario